Mi diario

.:: Mi diario::.

He aquí los trozos remendados de un viejo diario ultrajado y polvoriento, que antes fue privado y ya nunca más podrá volver a serlo. En sus letras despojadas de intimidad, ya no quedan secretos pero sí, frases sueltas de mis libros, recuerdos, añoranzas, reflexiones, preguntas, emociones, verdades y mentiras...
Esta página no es un blog, es mi diario ya sin velo y todavía herido, desde aquel día que le arrancaron a mi vida, la palabra: mío.
Laura.


BORRACHA...

Hoy estoy en un refugio que me prestó una amiga, escapando de los verbos: debo y tengo, y dejando en libertad el quiero, que lamentablemente se resume a llorar sentada en una esquina.
A mi lado en una copa gigante, todavía queda un poco de vino rosado y espumante, que tomo despacio, con la tonta idea de que me ayude a olvidar, pero lejos de eso, afina mi memoria al mismo tiempo que mi cuerpo pierde su equilibrio, se me mueve el horizonte y me pesan los ojos por tanto alcohol ingerido. No, no estoy borracha, o bueno, quizá sí, pero como nadie puede asegurarlo, yo puedo desmentirlo.
La verdad es que huí de mi casa en un vano intento de huir de mí misma cosa que es poco más que una utopía. No ha sido en vano porque descubrí que yo intento desinhibirme de traumas más pesados mientras que las dos mujeres mayores que estaban sentadas al frente de mi mesa mientras yo esperaba a que me trajeran mi ensalada césar, tomaban coraje para hacer la transgresión de su vida: pedirse un par de cervezas. Levanta el ánimo saber que no estoy tan grave y también, que no hay edad para romper barreras.
Así que: no te rindas, no vale la pena. A nadie le importa en que falsa teoría te quedaste anclado.
La alegría de vivir, el amor y la sabiduría, que son los tres placeres más grandes de la vida, sólo se les da a los valientes, que además son perseverantes y se levantan todas las veces que hagan falta. No te rindas, pase lo que pase. Nunca sabes en qué esquina va a sorprenderte la felicidad de sonreír, de ser amado o de encontrar la clave que te libera del miedo a sonreír o a ser amado.

Estoy borracha, pero a nadie le importa cuál es el nombre de la teoría por la que anclada, hoy me he tomado 2 botellas de vino. Que no, que es sólo 1 y todavía no la he terminado, pero como nadie puede desmentirlo, yo puedo asegurarlo.
Laura.-



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